¿Por qué buscamos compañeros de juegos en el parque? ¿Por qué nos gusta ir al colegio? ¿Por qué queremos estar con nuestros amigos y disfrutar de nuestro tiempo con ellos?

Es sencilla la respuesta, porque somos seres colectivos y necesitamos vivir en sociedad, en comunidad.

Desde el momento en que nacemos vamos adquiriendo herramientas para socializarnos, todas nuestras actividades son comunales, jugamos con los hermanos y hermanas, con nuestros padres, amigos y personas que no conocemos que irán llenando y enriqueciendo nuestras vidas.

Muchas son estas herramientas y actividades que van creando nuestra comunidad y casi todas las canalizamos a través del lenguaje hablado.

Pero, ¿alguna vez os habéis parado a pensar si podemos crear comunidad a través del lenguaje del arte, el lenguaje de los colores, el lenguaje de los sonidos?

En mi experiencia, el lenguaje de los sonidos y la comunidad que se ha creado alrededor es parte fundamental de mi vida. La música siempre ha estado presente, desde las canciones que cantaba con mi familia, los discos que compraba y escuchaba con mi padre, los conciertos a los que asistíamos juntos y después con amigos y compañeros. La comunidad que se ha ido creando sigue creciendo con los años, las clases de música, los cursos de formación, y ahora con los alumnos y alumnas y sus familias.

De todas y cada una de las personas que han formado, forman y formarán de la comunidad aprendemos algo y nosotros dejamos nuestra huella en ellas.

Todo ello es un proceso natural. Pero a menudo no somos conscientes de este hecho ya que vivimos condicionados en el individualismo y hemos dejado al margen nuestro yo colectivo. En el caso del estudio de la música se hace evidente en los programas de formación con la clase individual como herramienta exclusiva de calidad, menospreciando las clases de grupo con el falso argumento de ser menos eficaces.

Desde luego es un absoluto error pensar que el individuo aislado va a tener una experiencia musical de mayor calidad, y es fácil de entender si lo trasladamos a la vida cotidiana.

¿Creéis que es posible vivir fuera de la sociedad? ¿Es posible no pertenecer a ninguna comunidad? Os invito a reflexionar sobre ello.

Espero que este post os haya hecho pensar sobre el valor comunitario que tiene la música.

Por último, me gustaría que a partir de ahora comencemos a crear nuestra comunidad musical juntos ¿Os apetece? ¿Creamos?

Espero vuestros comentarios y aportaciones. Creando con la Música, Creando Comunidad.